El día que sueltas el control, es cuando realmente empiezas a vivir

Soñamos con tener el control de la realidad y digo soñamos porque la verdad es que no tenemos el control de nada en absoluto, no tenemos el control ni de nuestros pensamientos o emociones, se manifiestan y ya ¿cierto? Pues es muy osado creer que tenemos el control sobre otros o sobre las situaciones, lo que sucede es que nuestra mente se crea escenarios manteniendo conversaciones que nunca sucederán y alimentando una realidad ilusoria de eventos y acontecimientos que no se acercan a la realidad en absoluto; lo peor de todo vamos reaccionando a todas estas fantasías que nuestra mente le encanta crear. 

Y ¿que pasa cuando nos enfrentamos a la realidad que sucede fuera de nuestra mente? ¿que pasa cuando vemos que no es como lo imaginamos? ante esto la tendencia es frustrarnos porque las cosas no salen como lo “imagine o como quería”, manifestamos enfado, insatisfacción, rechazo tratando de imponer nuestra visión; siempre que experimentamos esto, nos indica cuan encerrados estamos en nuestra prisión mental. Déjame decirte que de lo único que si tenemos control es de nuestras acciones, como actúo hacia la vida, nada más.

A ver, imaginemos la vida como un videojuego tal cuál, solo puedes conducir a tu avatar, no tienes el control sobre los otros jugadores (aunque sean bots), ¿puedes elegir la intensidad? posiblemente, ¿el escenario? en parte, puedes elegir que mundo jugar pero los detalles interiores no son tuyos tampoco. Entonces ¿que más nos queda? aprender como se mueve mi avatar y las habilidades que tiene para superar los retos del juego y pasar al siguiente nivel, y a medida que vamos avanzando de nivel se va complicando ¿verdad?, tal como en la vida misma, estamos más preparados, mejor entrenados para esa dificultad. Pues así mismo sucede en la vida, pruebas mas difíciles según nuestro nivel de gestión, así que vamos a tomarlo como un juego y llevarlo de la mejor manera posible, soltar el control hacia lo que no podemos cambiar y enfocarnos en lo que sí.

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Soltar el control no significa quedarte a merced de la vida, soltar el control es tener una dirección en tu vida, un destino fijado y disfrutar del paisaje y la experiencia que el camino te brinda, no llenarse de expectativas ni del como será o no será. 

Voy a poner ejemplos porque me encanta y ayuda a comprender todo de forma más sencilla.

Debo dirigirme a mi objetivo=destino, vamos a suponer que mi destino es un lugar, Pamplona, ahora puedo utilizar mi hermosa mentecita para que me lleve hasta allí, puedo querer ir en tren porque me agrada, pero la realidad es que no hay tren destino a Pamplona desde donde estoy, desde la mente controladora esto ya sería un conflicto se enfrascaría en ir de esa manera porque es la que visualizo, se enfadaría incluso con las empresas ferroviarias por no tener una ruta habilitada o lo que sea, lo que se escapa del control genera una reacción, y aquí es donde debemos dejar a un lado esa parte controladora y dejar fluir, no perder el foco de lo que sí importa, el destino. 

Fluir con la vida, es tener un destino trazado y llegar allí de la manera que sea, aunque visualizara ir en tren, suelto esa idea de no ser posible y me abro a otras posibilidades. Lo interesante que me ha pasado, sobretodo al principio me sorprendía mucho, era que la solución llegaba de donde menos lo imaginaba, preguntaba a algún conocido de cual sería la mejor opción para llegar a Pamplona (rápida y económica) y me respondía “oh! mi primo sale mañana de viaje y pasa por Pamplona, puede dejarte de camino”, woao no me lo podía creer, y así como esto me pasaron muchas más. 

Suelta aquello que deseas y prepárate para recibir mucho mas de lo que imaginas

Cuando soltamos el control (que realmente es el miedo a lo desconocido y no saber sostener la incertidumbre), la vida nos lleva a vivir la experiencia que nos corresponde vivir para el aprendizaje de nuestra alma. Si antes de encarnar nos trazamos el plan de nuestra experiencia, nuestros aprendizajes y demás, ¿porque resistirse? lo que hace falta es confiar, como la misma naturaleza, el hombre por más que desvíe un río a su antojo, éste siempre vuelve a su cause, entonces, el querer controlar cada paso que damos seria la mente humana queriendo llevar el transito del rio la vida por donde cree le va mejor, los caminos que ya conoce, pero tu propia naturaleza siempre te llevara por donde realmente debía ser, devolviendo todo a su cause natural. 

Tomando esto en cuenta, mientras más nos desviamos del cause original y creyendo que vamos a conseguir llegar “como y cuando YO QUIERO” (esto es el ego, de lo que hablaré en el siguiente blog), al forzar las cosas algo no sale bien, justo antes de llegar a nuestro destino, el tren se detiene, la rueda se revienta, el bus se avería, algo sucede solo para confirmarnos que no es como y cuando uno quiere, ya puedes enfadarte y hacer todas las pataletas que quieras, lo que es, será. 

En ese momento llamas a tu amigo le cuentas tu miseria y te responde, “oh! mi primo va de camino, pasa por Pamplona, le llamo a ver si te puede recoger”. De una forma u otra volverá a su cause, si dejamos fluir la vida nos lleva, si forzamos llegaremos hasta donde reviente, para luego regresar a la experiencia original, y lo peor es tener que pasar por la parte engorrosa pero bueno parte del aprendizaje. Como decimos “lo que es para ti ni que te quites y lo que no es para ti ni que te pongas”.

A lo largo de mi vida, he visto que las personas que están destinadas a desarrollar su espiritualidad, son las que más se encuentran con estas situaciones que los confronta constantemente con el deseo del ego, todas estas situaciones aunque en su momento se vean como que “la vida me quiere jo**r” realmente nos está conduciendo hacia nuestra liberación aunque no parezca, pero que algún día lograremos entender, habremos llegado a un lugar donde mirar atrás y decir, “por esto tuve que vivir todo aquello”.

Por otro lado, una vez caemos en el flujo de la vida algunos nos dejamos llevar por la corriente, soltamos tanto que no nos aferramos a nada en absoluto, a veces olvidándonos por completos de nosotros mismos, olvidando que tenemos brazos para nadar y llegar a cualquier orilla que me agrade, dejando pasar hermosos puertos donde crear y crecer. En estos casos, es importante entender que una dirección es clara y aunque ya nos lancemos al rio de la vida, tener la claridad de a que puerto he de llegar, nos llevará a alcanzar la plenitud de nuestra existencia. 

El ansiado equilibrio, ni tan rígidos ni tan flexibles, moldeables.  

Hay personas que deben aprender a fluir con la vida y otras a tomar un poco de control sobre ella. ¿Cual eres tu?

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