Todo empieza con esas palabras que de niña mi abuela me repitió tantas veces, “Nada es lo que parece, observa más allá de lo que ven tus ojos”.
Ciertamente esto me ayudó muchísimo en mi camino, como médium siempre he sido una observadora de lo que hay más allá de lo visible, desde niña he estado en conexión con otros mundos, seres que aparecían de vez en vez, algunas veces tenia conversaciones con una energía abrazadora que me llenaba de confort y me guiaba a un estado de amor y calma cuando en la realidad física todo era dolor y dificultad, también me llevaba a hacer cosas para evitar algún regaño por parte de mis padres terrenales. Hoy en día lo puedo reconocer como conversaciones con Dios, siempre ha estado presente, por ello no tengo duda de su existencia, ya que eso sería dudar de la mía propia, soy prueba de su existencia, así como lo eres tu.
Más adelante aprendí a ver lo que se esconde detrás de las sombras, detrás de una frase, el micromovimiento corporal que habla más que las palabras, las intenciones que algunos se esfuerzan por ocultar, interpretar los estados emocionales de aquellos que me rodean, siendo capaz de identificar lo que sienten a veces incluso antes que ellos mismos.
Estas capacidades tan afinadas de leer la energía que emite cada cuerpo, las he puesto al servicio acompañando a personas en su proceso del despertar a su realidad espiritual, algo tan sutil y delicado como nuestra esencia, que no es más que una de las tantas manifestaciones de Dios. A veces nos cuesta aceptar que esto sea así porque nos juzgamos a nosotros mismos, nos preguntamos ¿Cómo puedo ser una manifestación divina si hay maldad en mi? y la cuestión esta en tener la capacidad de ver y reconocer esa oscuridad que hay en nosotros, porque también es parte de la fuente y rechazarlo sería una vez más negar la existencia misma. La importancia está en aceptarla y reconocerla y desde ese lugar elegir las acciones que siguen, la tentación está en todas partes, pero la FE (Fuerza Espiritual) que habita en ti, es mayor y es la que te guía a hacer lo que es correcto.
Aunque es hermoso y gratificante guiar a otros hacia su versión más elevada, por otro lado aquellos que se rechazan a sí mismos no pueden ni verme, hay personas que me tienen un miedo tremendo porque puedo ver la realidad a la que no se quieren enfrentar. No les culpo, entiendo que viviendo desde la ignorancia se llega a ser ilusoriamente feliz, y digo ilusoriamente porque la realidad no deja de ser la que es, solo no quiere ser vista tal y como es.
He nacido con dones despiertos que a lo largo de mi vida he ido entrenando, pasando por un proceso de adaptación a la realidad en la que vivo, y aunque muchas veces he escuchado “que suerte tienes, cuantos dones y capacidades” entre otras cosas, no se percatan lo complicado que puede llegar a ser habitarlos. A veces siento la envidia por querer poseer alguno de ellos, incluso me han llegado a decir “tantos dones y no sabes aprovecharlos, si yo los tuviera haría más cosas con ellos” y tal vez por ello es que no los tienen aun despiertos.
No se trata de sacarles provecho, se trata de estar al servicio de ellos, los dones se activan cuando son necesarios, activando la “MAGIA”, no es la persona que los maneja a conveniencia. Y quién lo hace desde ese lugar, puede llegar a algo que conocemos como magia negra, ya que se interpone las necesidades y la voluntad del ego por alcanzar algo para su propio beneficio, y ese no es el camino, al menos no el mío.
Hoy en día cuando alguien me dice que desea tener mi visión u otro de mis dones, mi respuesta es: “descubre los tuyos, que por algo se te han otorgado, van de la mano con tu misión aquí en la tierra, esa que trasciende la creencia de lo que eres”.
Cuando descubres un don, primero se entrena y una vez domines ese regalo que se te ha otorgado, se despierta/desbloquea otro. Lo interesante está en descubrirlo, porque para ser honesta, ni sabes que eso que haces, que es tan normal para ti y se te da tan bien puede ser el don que viniste a manifestar en esta vida. Por ello me dedico a esto, si uno de mis dones es la clarividencia, parte de mi misión es compartir esa visión para que otros puedan hacer “visible” lo que es imperceptible para ellos, ¿cierto?
Cada vez conecto más y más con mi sensibilidad, sabía que era guiada, solo no sabía la magnitud de esa labor y fue allí cuando empezó realmente mi entrega total, soy una con la energía divina, me guía y me acompaña en cada paso que doy. El venir de un linaje de curanderas, ciertamente fue de gran apoyo sobre todo en mi infancia, tener una guía de como tratar con los planos sutiles se agradece, también es cierto que todo poder trae consigo una gran responsabilidad, en los últimos años he estado enfrentándome a ello, a aceptar la responsabilidad que ello conlleva ya que hasta entonces era un peso muy grande que no sabía identificar, sentía miedo de dar los pasos que hoy me siento capaz de dar, atravesar el miedo a mi propio poder, algo que está en mi memoria, limpiando y sanando vidas pasadas que me paralizaban a mostrarme tal y como soy, que me señalan, que me miran, que me juzgan, que me descubren, que me harán daño.
Hace unos años un amigo me dijo: “Graciela es momento que te dejes ver, nadie te está persiguiendo ahora, es seguro ser, mostrarte y es más, es súper necesario que lo hagas por todos.” En su momento me quedé paralizada, no sabia a qué se refería en concreto, pero lo he ido comprendiendo a medida que empecé a recordar, ¡en el momento que despierten los gigantes todo cambiará!
La batalla que está en pie hoy en día es silenciosa, ataca a la psique y desde ese lugar solo el que va hacia adentro puede salir de su propia prisión, y es aquí donde todo empieza a cobrar forma, la cantidad de ataques psicológicos y energéticos a los que me enfrento y los que veo a diario, han sido la motivación para estar aquí hoy, si tanto atacan es porque algo debo estar haciendo para que me vean como una amenaza.
Hoy hago un llamado a los guerreros de la luz, guardianes ancestrales y trabajadores de la luz, se que estas palabras algún día llegarán a ti, es momento de unión, no hay tiempo, el momento es ahora. Unión, FE y fuerza, que la luz se expanda desde dentro.
Con amor.
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